En Tierras Altas

Un par de amigos que viven en Glasgow y que se conocen desde los años del internado, planean un fin de semana de cacería en las tierras altas escocesas.

El que invita es Marcus (Martin McCann), que trabaja en el sector financiero. El invitado es el futuro padre Vaughn (Jack Lowden), que lleva una vida tranquila y sin sobresaltos. Basta una efectiva escena de exposición durante el trayecto, para que nos quede claro que el correcto Vaughn siempre ha sido el que le sigue la corriente al impetuoso Marcus. Además que entendemos gracias a esa escena, que Marcus planea “aprovechar” a su amigo antes de que el bebé llegue y cambie todo.

Y para que quede claro su interés, lo llevó a practicar tiro y hasta le consiguió un permiso para portar armas. Su idea, mostrarle el lugar donde lo llevaba su padre de cacería cuando era niño.

Y a ese lugar llegan, solo que ya no es el pueblo que Marcus conoció. Los turistas y cazadores que solían deambular por esas calles han preferido invertir su dinero en otros lugares que se han adecuado mejor al paso del tiempo. Desde su llegada, los lugareños les informan que ellos son los únicos que han ido a cazar en esa temporada que ya está por terminar. Obvio, a ninguno de los dos les importa la crisis por la que pasan los habitantes de ese pueblo. Ellos están ahí para divertirse y eso es lo que hacen. Su primera noche la pasan bebiendo alcohol en el pub hasta la madrugada, coreando canciones abrazados de los locales.

Marcus se lleva a su cuarto a una chica llamada Kara (Kitty Lovett), a pesar de las advertencias que varios le hacen de no hacerlo. Y Vaughn se porta como un caballero con Iona (Kate Bracken), hija de los dueños del pub.

Amanece y con resaca, el par sale a cazar. Y lo que sucede en esa primera salida es apenas el inicio de una serie de trágicas complicaciones en esas tierras altas escocesas. Complicaciones que nos mantendrán en vilo en los restantes minutos de metraje.

Matt Palmer escribe y dirige su primer largometraje: Calibre (2018, Reino Unido), que se presenta como una película original de Netflix y que desde principios de julio está disponible en el servicio de streaming.

Y si la historia se les hace familiar, es porque Calibre hace eco en esas películas de inicios de los setenta que tratan sobre citadinos enfrentándose a pueblerinos: Straw Dogs (1971) de Sam Peckinpah o Deliverance (1972) de John Boorman. Y si hemos visto alguna de esas cintas, o algunas que han venido después, entonces sabremos que parte de la tensión viene del estar esperando siempre lo peor para los protagonistas. Mismos que tendrán que convertirse en algo “peor” que sus atacantes con tal de sobrevivir.

Sí, esas películas nos ponen ante un relato que cuestiona qué es eso que llamamos civilización. Sin embargo nada de eso sucede en Calibre, y eso es lo interesante.

Palmer apuesta mejor por un atmosférico relato marcado por la culpa.

La tensión crece entre los amigos pues Vaughn insiste en llamar a la policía y contar todo lo que sucedió en el bosque, mientras que Marcus, que ya está sufriendo en carne propia las consecuencias de sus altanerías; repite que él se encargará de todo, como siempre.

¿Pero en verdad salir de aquello será como siempre?

Caray, Calibre es una de las películas por las que recordaré este 2018.


Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s