Sobre @duendecallejero

Durante años padecí aracnofobia, pero como ahora soy padre de familia me resulta difícil mantener dicho vicio. Pero uno de mis primeros recuerdos tiene que ver con una tarántula. Esto quiere decir que uno de mis primeros recuerdos tiene que ver con una araña grande y peluda.

Sé que la atrapé en un campo de entrenamiento militar en el que solía jugar cuando era niño. Había pistas de tartán, dos canchas de fútbol, al fondo una sección de obstáculos y una fila de armazones de helicópteros montados en unas torres de madera.

Recuerdo que vi al animal caminando lerdamente por el pasto cercano a donde jugaba, pero no recuerdo a qué. También recuerdo que me pareció un bicho bastante curioso. Si he de creerme, entonces diré que lo tomé al con mis manos y que luego salí corriendo para mostrárselo a mi madre.

Vivíamos a unas tres, quizá cuatro cuadras de ese campo de entrenamiento. Aquella era una casa sin cochera y de una sola planta.

Es todo lo que recuerdo de esa casa.

Quería preguntarle a mi madre qué clase de bicho era ese que se retorcía entre mis dedos y que sentía tan frágil. Creo que el grito proferido por mi madre al verme entrar en casa con tan negra y peluda y revoltosa y esponjada flor negra es lo que mantiene vivo al recuerdo.

También confieso que ya no me dan tanto miedo los payasos, ni los ositos de la Coca-Cola, ni los fanáticos del llamado canto nuevo.

Sí, hay razones por las que mi miedo por esas tres nefastas cosas ha ido menguando. Y diré que las irán conociendo si se quedan algún tiempo en este espacio.

Lo prometo.

Debo decir que me importa un bledo que exista la música norteña.

Y los agujeros negros.

Y el fútbol, el béisbol, las películas de Pixar, la (mal) llamada izquierda mexicana y también eso que señalan como la derecha. Las dos son lo mismo.

Sigo creyendo que la paciencia es la única virtud a salvar en este mundo que siempre está a dos pasos para irse a la mierda. Pero no creo en eso que la sociedad se empeña en llamar: sentido común.

No sé si soy abstemio o simplemente me divierte que los demás se pongan ebrios a mi alrededor.

Sé que me gusta ser testigo de cosas.

Tengo una amiga que es bruja y coleccionista, dice ella, a la que quiero mucho y que espero que siga sabiendo lo que ella sabe.

Odio la ley antitabaco y el horario de verano (que ya no existe y que espero que no regrese).

¿La razón? Que Tavares lo conteste:

Como se sabe, es en las pequeñas cosas en las que muchas veces se hacen visibles las futuras ruinas.

Gonçalo M. Tavares, Historias Falsas

Bastaría decir que soy Agustín Galván. Que durante una larga temporada tuve un segundo nombre: Timoteo. Y conozco a alguien que me dijo que comenzó a llamar Timoteo a uno de sus lunares.

Hace años, muchos, muchos, muchos años, alguien que ahora ya no se llama como se llamaba entonces decidió llamarme Duende Callejero luego de una serie de encuentros en varias calles de este cada vez más caótico mundo.

Luego, otra una amiga que desde hace años no sé de ella, me sugirió hacer un blog que por error borré.

Eran otros tiempos.

Y que tras pasar tres o cuatro minutos pensando en un nombre para ese blog borrado, recordé que hacía años, muchos, muchos, muchos años, ese alguien que ya no se llama como se llamaba entonces, me llamó  Duende Callejero.

Y listo, acabé poniéndole a aquel blog borrado: La Filia y la Fobia del Duende Callejero.

Saludos a todos. Y sí, ahora me he ido por el plural.

Sean bienvenidos a este nuevo-viejo espacio. Como su nuevo-viejo nombre lo anticipa aquí se escribirá sobre gustos y disgustos.

De cosas que me gusten y me disgusten. Y esas cosas son películas, libros y a ver qué se junta.

Ah, quizá algún día vean un poco de pornografía. En aquel viejo y desaparecido espacio hubo. Basta que tengan un poco de fe y de paciencia y que regresen.

Atentamente, Duende Callejero

Agustín Galván

Estás en el blog: filias y fobias de @duendecallejero. Inicié escribiendo sobre mis gustos y disgustos en materia de cine y literatura en algún momento del 2003. Solo que entonces fue en otro lugar, en otro espacio (ahora fallecido). La versión que ahora vistas es nueva (aunque ya tiene sus años). Gracias por la visita y si te apetece, deja tu comentario.