Sobre @duendecallejero

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Foto de @duendecallejero tomada con un iPhone 6S por alguien que ya no se llama como se llamaba entonces. Fue procesada con VSCOcam con el preset b2.

Durante algunos años padecí aracnofobia, pero como ya soy padre de familia me resulta difícil mantener tal vicio.

Confieso que uno de mis primeros recuerdos tiene que ver con una tarántula que atrapé en un campo de entrenamiento militar en el que solía jugar de pequeño.

Recuerdo que vi al animal caminando tan lerdamente que me pareció un bicho bastante curioso. Si he de creerme, entonces afirmaré que la tomé a aquel bicho con mis manos desnudas y que salí corriendo para mostrársela a mi madre.

La casa en la que entonces vivía estaba a unas cuatro, quizá cinco cuadras de ese campo militar en el que encontré a la tarántula. Quería preguntarle a mi madre qué clase de bicho era ese que se retorcía tan lerdamente entre mis dedos.

Creo que el grito proferido por mi madre al verme entrar en casa con tan negra (y peluda y revoltosa) flor negra es lo que mantiene vivo dicho recuerdo.

También confieso que ya no me dan tanto miedo los payasos, ni los ositos de la Coca-Cola, ni los fanáticos del llamado canto nuevo. Sí, hay razones por la que mi miedo por esas tres cosas casi desaparece. Los irán conociendo si se quedan lo suficiente en este espacio.

Debo decir que me importa un bledo que exista la música norteña, los agujeros negros, el fútbol, el béisbol, las películas de Pixar, la llamada izquierda mexicana y la derecha y la llamada corriente del centro. También que sigo creyendo en la paciencia como la única virtud a salvar en este mundo que siempre está a dos pasos para irse a la mierda, más no en eso que la sociedad se empeña en llamar: sentido común.

No sé si soy abstemio o simplemente me divierte que los demás se pongan ebrios y yo quede como mero testigo. Tengo una amiga que es bruja (y coleccionista, dice ella) a la que quiero mucho y que sé que sigue sabiendo lo que sigue sabiendo. Odio la ley antitabaco, nunca he creído en los delitos electorales a pesar de que un representante de Morena me ofreció $1,200 pesos por cuatro votos a favor de su partido en las pasadas elecciones. Jamás he podido leer completo un número de Letras Libres aún cuando alguien me pagó otro año de suscripción a la revista.

La verdad, prefiero que me torturen a leer algo más de Günter Grass. Me da ternura todo aquel melindroso que luego de leer a Saramago, concretamente luego de leer la sobrevalorada novela El Evangelio según Jesucristo, acaba pensando que ya está listo para un debate sobre cualquier tema, entre ellos la religión (¿y por qué siempre debe ser la religión el tema a debatir, carajo?).

También los que leen a Vila-Matas y salen con pucheros. Aunque los más divertidos quizá sean los que apenas y leen el primer capítulo de mi novela favorita: La Razón del Mal de Rafael Argullol, y no tardan en sentir que los he insultado por, ojo, mis gustos.

Y qué decir de aquellos que inexplicablemente leen a un mini Lobo Antunes en cada frase escrita por Gonçalo M. Tavares y se enojan.

Por cierto, buen momento para recordar:

“Como se sabe, es en las pequeñas cosas en las que muchas veces se hacen visibles las futuras ruinas.”

Gonçalo M. Tavares, Historias Falsas

Bastaría decir que soy Agustín Galván.

Que durante una (larga) temporada tuve un segundo nombre: Timoteo.

Que hace años (muchos, muchos años) alguien que ya no se llama como se llamaba entonces decidió llamarme Duende Callejero luego de una serie de encuentros y desencuentros en varias calles de este caótico mundo (literal).

Que luego de todos esos años (muchos, muchos años), una amiga (ahora perdida) me sugirió hacer un blog (ahora difunto), y que tras pasar tres o cuatro minutos pensando en un nombre para ese blog, recordé eso: que hace años (muchos, muchos años) alguien que ya no se llama como se llamaba entonces decidió llamarme Duende Callejero, y listo, así acabé poniéndole a aquel primer blog: La Filia y la Fobia del Duende Callejero.

Saludos a todos, sean bienvenidos a este nuevo-viejo espacio. Y si desean saber más sobre el que escribe, pásenle por acá.

Ah, quizá algún día vean un poco de pornografía en este espacio. Tengan un poco de fe y paciencia.

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