Por una mejor ficción sobre espías

Saludos,

Iniciamos el año 2025 así que ya saben: estamos en los días en el que cada uno hace propósitos, se pone objetivos, jura que cambiará en muchos aspectos, y luego lo olvida todo, sigue siendo quién es, se sigue comportando como siempre. Así pasa un día, luego otro, llegamos al primer mes, luego al siguiente, hasta que, de nuevo, se llega a el primer día del siguiente año, 2026, y entonces volvemos a lo ya descrito: propósitos, cambios, objetivos, y yada-yada.

En fin. Pasemos mejor a algo verdaderamente ¿importante? No lo sé. Interesante, para mí, sí lo es.

En su Substack (nota: sigo paladeando la idea de largarme para allá, pero no haciendo lo mismo que hago aquí. Sería algo un poco diferente. Lo sabrán si lo hago. Y si no se logra, pues olvídense de este comentario), la escritora y ex-analista Alma Katsu (1959, Fairbanks) escribe sobre el cambio que ella siente que está ocurriendo con la ficción de espías.

Katsu, que cuando inició su carrera como autora fue en los terrenos del fantástico (The Taker, trilogía que comenzó a publicar en el 2011) y el horror con elementos históricos (The Hunger, del 2018, ambientada en oeste norteamericano, y The Deep, del 2020, que se cuestiona si fue en verdad un accidente la razón por la que el Titanic se impactó contra un iceberg), en el 2021 inició la entrega de un par de novelas protagonizada por Lyndsey Duncan: Red Widow.

Dice Katsu en su escrito que desde ese año, una pregunta que siempre le hacen es ¿Por qué se decidió a escribir una novela de espionaje?

Haciendo memoria, Katsu recuerda que fue en el 2017 cuando decidió retirarse de su trabajo en inteligencia, con especialidad en política exterior y tecnología, para centrarse en la escritura. Y que su entonces editor le sugirió que escribiera una novela de espías. En ese año, la serie The Americans estaba llegando a su fin y había algo en el ambiente: la ficción de espías parecía demandar un cambio radical para seguir existiendo.

Y ese cambio era voltear el enfoque: que no tratara de ese gran conflicto internacional que requiriera capítulos y capítulos de exposición para poder ser comprendido. Eso ahora debía ser solo sería el diorama de la historia, según Katsu. Algo que bien podría ser tratado como un McGuffin.

Porque lo verdaderamente urgente eran dos cosas: que el lector (o espectador) tuviera bien claro quién es el protagonista (qué lo mueve, en qué cree, por qué hace lo que hace, y en caso de sacrificarse ¿Por qué o quién lo hizo?), y, muy importante, que no se escriba siempre sobre el mismo personaje.

Apunta esto, pues según Katsu, desde siempre se tiene a describir al espía de la misma forma: alguien maduro, con problemas maritales, intentando conectar con sus hijos (si es que los tiene), con alguna adicción (juego, sexo, alcohol), problemas de salud manejables, cáustico, quemando su segunda oportunidad (o tercera o quizá cuarta), pero tan infalible como siempre cuando se trata de la misión.

Lo que Katsu demanda de una ficción de espías, y que está segura que lo hizo con su dupla de novelas: Red Widow y Red London (2023), es que todo lo relacionado con la política y el espionaje solo sea empleado para crear atmósfera y hacer que la trama vaya a algún lugar. Los personajes son las estrellas del relato, y lo que importa son sus acciones, omisiones y decisiones.

Por eso es por lo que brinda, por eso es por lo que escribe.

¿Y a qué viene esto?

Bueno, a que precisamente pensaba en eso en los últimos días del año. Solo porque, caray, se me ocurrió cerrar el 2024 leyendo tres novelas de espías: Damascus Station (2022) de David McCloskey, Red Widow de Katsu, y The Year of the Locust (2023) de Terry Hayes. Y, en efecto, en todos ellos se nota ese cambio que detalla y aplaude Katsu.

Veamos qué nos depara el 2025 en esta materia.

Atentamente, el Duende Callejero

Agustín Galván

Estás en el blog: filias y fobias de @duendecallejero. Inicié escribiendo sobre mis gustos y disgustos en materia de cine y literatura en algún momento del 2003. Solo que entonces fue en otro lugar, en otro espacio (ahora fallecido). La versión que ahora vistas es nueva (aunque ya tiene sus años). Gracias por la visita y si te apetece, deja tu comentario.