Hace unos días el productor, guionista y devorador de pizzas profesional Joe Russo (al que no debemos de confundir con el otro Joe Russo que trabaja para Marvel y Netflix) escribió en sus redes sociales que:
Y es verdad: Black Phone 2 (2025, Estados Unidos y Canadá) podría considerarse un capricho del productor, co guionista y director Scott Derrickson que, según eso, antes del estreno de la primera parte le dijo a Joe Hill, autor del cuento en el que está basada la cinta, que tenía una idea para la secuela pero que dependería de los números que hiciera en taquilla para que se la contara.
Y como esa primera película fue producida bajo la tutela de Jason Blum, un productor cuya filosofía podría resumirse en: hay que hacer mucho con poco, pero que lo que vemos en pantalla parezca mucho; resultó que Black Phone del 2022, con un presupuesto de apenas 13 millones, fue un más que modesto éxito taquillero en la taquilla mundial.
Así que Derrickson y su co guionista y co productor C. Robert Cargill comenzaron a trabajar en esa secuela de inmediato, teniendo como base una idea simple idea de parte de Hill:
Un teléfono suena ¿Y quién está del otro lado de la línea? The Graber…
Han pasado cuatro años desde que Finney Blake (Mason Thames) escapó del calabozo en el que lo encerró el psicópata al que apodaban The Graber (Ethan Hawke). Desde entonces su vida ha estado marcada por el trauma.
Trauma por ser el único sobreviviente del psicópata que ultimó ayudado por los consejos de los niños muertos que The Graber ultimó.
Consejos que recibió gracias a las llamadas hechas a un teléfono negro descompuesto que lo acompañaba en el calabozo.
Trauma también por esa fama que lo persigue al ser el que asesinó al asesino de niños.
Muchos han decidido enfrentarlo porque no lo ven tan duro, así que Finney debe demostrarles de qué está hecho.
Sumemos que cada tanto, mientras camina por las calles de Denver, escucha el llamado de algún teléfono descompuesto, que contesta solo para decir a quién esté del otro lado de la línea que lo siente pero no puede ayudarle.
Con la única persona con la que se lleva bien es con su hermana, Gwen (Madeleine McGraw). Solo que ella tampoco está bien. Sus sueños van de unos niños desconocidos que son asesinados entre la nieve y una mujer que la llama desde un campamento religioso preguntándole qué es lo que quiere.
Investigando, Gwen descubre que el campamento existe y que hace muchos años desaparecieron tres niños en él, por lo que lo cerraron. También que han vuelto a abrir el campamento y están solicitando a gente para que los ayude. Por eso decide ir a investigar qué misterio hay detrás de sus sueños temiendo que pueda volverse loca, como su madre, que se suicidó al no controlar sus premoniciones.
Creo que sobra decirlo, pero en este Black Phone 2 la protagonista es Gwen. Finney está ahí para ser su escudero junto con Ernesto, hermano del finado Robin Arellano (que es interpretado por el mismo actor, Miguel Mora), y enfrentar ese miedo que tiene de que, así como se comunicó con esas otras víctimas de The Graber, sea ahora él el que está del otro lado de la línea.
Y así es que este Black Phone 2 es una secuela que, cierto, nadie pidió y nadie esperaba, pero que como dijo Russo: qué bueno que tenemos aquí.
Atentamente, el Duende Callejero…








