Una de (y con) Fantasmas

En un, supongo, espero, frío febrero del 2010 se estrenó en Liverpool la obra de teatro Ghost Stories.

Escrita por Jeremy Dyson y Andy Nyman (que interpretó al profesor Philip Goodman en su corrida original), contó con la dirección de Dyson, Nyman y de Sean Holmes. Ah, y fue un éxito que pronto pasó de un teatro de Liverpool a uno en Londres, y ahí se mantuvo hasta enero del 2015.

Ya desde sus primeras funciones se comenzó a hablar de una posible adaptación cinematográfica. En eso se ocuparon Dyson y Nyman tras la función final. Así que entre los dos adaptaron y se encargaron de la dirección de Ghost Stories (2018, Reino Unido), película que reinterpreta la obra de teatro, convirtiéndola no en una simple expansión de lo ya contado sino en un nuevo y más complejo relato.

Nyman vuelve a interpretar al profesor Goodman, un escéptico profesional que se dedica a encontrarle explicación lógica a cada caso paranormal que le ponen “sobre la mesa”. En su programa de televisión ha desenmascarado a varios médiums y psíquicos, siempre movido por su afán de que la superstición y las creencias no arruine la vida de las personas como lo hicieron con su familia. Un día le llega un paquete con un casete de parte del notable investigador paranormal Charles Cameron (Leonard Byrne), que lleva años viviendo en el anonimato. En dicho casete, Cameron le pregunta a Goodman si podría visitarlo pues tiene algo que consultarle.

Goodman no duda en atender el llamado, y así llega al ruinoso hogar del ahora decadente Cameron. Es así que el veterano investigador le entrega los archivos de los tres casos paranormales a los que nunca les encontró solución lógica. Estos casos involucran a Tony (Paul Whitehouse), el velador de un edificio ya abandonado que sirvió como manicomio femenil; a Simon (Alex Lawther), un joven que tiene un extraño accidente y encuentro con “algo” en una carretera solitaria; y a Mike (Martin Freeman), un acaudalado financiero que mientras su esposa está en el hospital debido a complicaciones con su embarazo, él debe enfrentarse al férreo ataque de poltergeist en su propio departamento.

Esos tres casos que ahora Goodman investigará, son las historias de fantasmas a las que hace alusión el título. Estamos ante una notable película de horror que nos recuerda a aquella época dorada del cine británico que inició en los tardíos 40s y terminó a finales de los convulsos 60s: películas más interesadas en el aspecto lírico que enteramente en lo narrativo. Películas como la antológica Dead of Night (1945), dirigida por Alberto Cavalcanti, Charles Crichton, Basil Dearden y Robert Hamer, o ese gran clásico The Innocents (1961) de Jack Clayton. Películas que no temían a apostar por la creación de mundos propios, de atmósferas, por lo que las analogías planteadas no hacían referencia a un aquí y a un ahora y mejor apostaban por temas universales, como el eterno miedo a la soledad, el siempre elusivo peso de la culpa, o las inquietantes consecuencias que acarrean toda toma (o no) de decisiones.

Escribió Stephen King que…

“…los monstruos son reales, y los fantasmas también: viven dentro de nosotros y a veces ellos ganan.”

Y ahora, Dyson y Nyman parecen querernos dar su versión de dicha cita con estas apasionantes historias de fantasmas.