Dicen por ahí que hay algunos que no pueden negar la cruz de su parroquia y ese es el caso del alguna vez crítico de cine Kleber Mendonca Filho (1968, Recife).
Lo escribo debido a que en su película: O Agente Secreto (2025; Brasil, Francia, Holanda y Alemania), el desde hace algunos años director y también guionista logra algo que otros realizadores han intentado hacer pero que siempre se quedan cortos cuando lo hacen: mostrar su amor por ese cine que los formó pero sin dejar que la película acabe siendo un soso juego de trivia.
La película tiene como escenario Recife, lugar en el que nació y creció su autor. El año es 1977 y eso significa que la dictadura militar es la que lleva las riendas de Brasil. Armando Solimões (Wagner Moura) llega al lugar con la intención de disfrutar de los días de carnaval. Pero no tardamos mucho en saber que esa solo es una fachada. Porque Armando, que es viudo y hace algún tiempo se dedicó a la enseñanza para luego involucrarse con ciertos grupos que no ven con buenos ojos a la dictadura, viene con una misión: recoger a su hijo, Fernando (Enzo Nunez), de la casa de sus exsuegros. Luego, conseguir unos pasaportes falsos y fugarse de Brasil antes de que ese pasado con tintes políticos lo alcance.
Así que mientras consigue los pasaportes se refugia en la casa de Doña Sebastiana (Tânia Maria), una aguerrida comunista que resguarda a otros disidentes de diferentes causas perdidas.
Durante su estancia en la casa de Sebastiana, Armando deberá adoptar el nombre de Marcelo Alves y trabajar en una oficina burocrática. Gracias a ese trabajo conoce al corrupto jefe de la policía civil, Euclides (Robério Diógenes). De ese encuentro saldrán una serie de eventos que van desde investigar una pierna cercenada que se encuentra dentro de un tiburón tigre y que luego, la pierna, cobrará vida y asesinará a personas que usan un parque público para mantener relaciones sexuales; además de enterarse que quizá ande por ahí un posible fugitivo Nazi (Udo Kier en su último papel). Y de paso, el saber quién fue su madre.
Solo que como le han puesto un precio a su cabeza, Armando/Marcelo deberá tomar algunas decisiones desesperadas.
Lo que ha hecho que O Agente Secreto sea aclamada es que no solo logra sortear hechos bizarros con otros anclados en una dolorosa representación histórica brasileña. Además lo hace con cierta lógica mientras se toma su tiempo para parapetar un impresionante, encantador y cálido homenaje al cine.
De ahí que, por ejemplo, resulte que el suegro de Armando/Marcelo sea el proyeccionista de un cine. Eso le basta al guionista y director para introducir de forma orgánica algunas referencias cinematográficas que van desde una escena cercana a los western italianos firmados por Sergio Leone, hasta unas escenas de horror ¿cómico que no cósmico? que le deben mucho a Sam Raimi y compañía. Pasando, claro, por su homenaje al Jaws de Spielberg.
Entiendo que lo que Mendonca Filho nos lanza con su O Agente Secreto es la idea de que nosotros somos la suma de esas vivencias que vamos viviendo a lo largo de nuestra vida.
Y que esas vivencias no solo provienen de aquello que vivimos. También vienen de todas esas películas que hemos visto y que de alguna forma nos han marcado ya sea porque nos atraparon o porque fueron el refugio que nos dio la ficción para no perder la cordura ante esto que llamamos realidad.
Atentamente, el Duende Callejero…








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