El dilema

Keanu Reeves como John Wick en una foto promocional de su capítulo 4
Keanu Reeves como John Wick en una foto promocional de su capítulo 4

El año que entra se cumplirá una década del estreno de la primera película de John Wick.

Película que acá en México conocimos con el título Otro Día para Matar.

Quién sabe la razón por la que la distribuidora consideró que esa kinética y además pequeña película dirigida por Chad Stahelski y David Leitch, y escrita por Derek Kolstad, debía tener un título que recordara a la última película de James Bond que protagonizó Pierce Brosnan.

Pero así son los asuntos con las distribuidoras.

Supongo que recordarán que aquella cinta destacó no solo por la simpleza de su trama: un grupo de malhechores, encabezados por el hijo (Alfie Allen) de un mafioso (el finado Michael Nyqvist), deciden meterse con un tal John Wick (Keanu Reeves) solo porque les gustó su auto (un Mustang 1969).

Y en el asalto acaban matando al cachorro que le había regalado a Wick su difunta esposa (Bridget Moynahan).

Así que, emulando tanto al Walker que interpretó Lee Marvin en Point Blank o al Porter del cancelado Mel Gibson en Payback, el Wick de Reeves se impone una sola misión: vengarse de aquellos que mataron a su perro.

Y no habrá rival, recompensa o acuerdo que lo haga desistir. Así le cueste la vida.

John Wick también destacó porque descorrió la cortina sobre un submundo en el que esos que se encargan de hacer los trabajos sucios para mafias, algunos gobiernos o para gente poderosa con recursos disponibles, forman parte de una organización internacional que se mantiene en base a reglas muy estrictas y que cohabitan en ciertos espacios.

Son esos momentos, en los que conocemos la existencia de Wilson (Ian McShane) y la existencia del hotel Continental, los que hacen que John Wick sea algo más que una ocurrente cinta de acción que sirvió para regresar a Reeves a las marquesinas tras unos años de asueto.

Su éxito obligó a que se produjera, ya con mayor presupuesto y sin David Leitch en la codirección, la secuela: John Wick: Un nuevo día para matar o John Wick: Chapter 2 (2017).

Como los eventos de la primera cinta sacaron del retiro a John Wick, alias Baba Yaga, éste se entera de que ahora deberá regresar a ese submundo criminal para pagar una deuda que contrajo hace años con otro jefe criminal (Riccardo Scamarcio).

A la par, deberá descubrir quién ha puesto un precio por su cabeza.

Así, este título cumple los requisitos de cualquier secuela: tiene mayor duración, más personajes, más escenas de riesgo y amplía el mundo criminal detrás del hotel Continental, elevándose en proporciones míticas.

El final de esa segunda entrega anticipa que tendríamos un tercer y obligado capítulo: John Wick Chapter 3: Parabellum, que se estrenó el 2019.

Como película, Parabellum (término que igual es el nombre que se le da al cargador de la pistola de 9mm y, en latín, la parte final de la frase: So vis pacer, para bellum: Si quieres paz, prepárate para la guerra) se siente como una mera suma de aquella genial primera entrega y de esa obligada, estridente y abigarrada segunda parte. Poco más.

Parabellum va dejando claro que lo menos interesante de esta saga es precisamente John Wick. El mundo alrededor del hotel Continental y de la organización, que no es tan estricta como se creía, comienza a importarnos más que cualquier revelación sobre el pasado o el presente de Wick.

Así que, ya para el final de Parabellum, comprendemos que los días de Wick como cabeza de la saga están contados. Hay muchos más personajes que reclaman nuestra atención. Solo falta un final para el capitulado de Wick.

Y es así como llegamos a la cuarta entrega, con un Wick al que ya le pesa esa casi década soportando golpes y disparos y traiciones.

John Wick Chapter 4 ya es un mero trámite. Cierto, como película de acción es una maravilla a la que se le nota todo el conocimiento técnico, espacial y de montaje que ha adquirido Stahelski con las tres entregas anteriores. Además que va diseminando homenajes y referencias por doquier y de forma tan natural, que no faltará el momento en el que uno querrá emular al meme de Leonardo DiCaprio, señalando la pantalla pues ha reconocido esto o aquello.

Y qué decir de esa secuencia en la escalera, en donde deja para la posteridad una versión de Sísifo sudoroso y sangriento.

Pero, por otra parte, vuelvo con lo ya planteado en el capítulo 3: John Wick como personaje comienza a ser un ancla. Y aunque se nota que el guion, escrito por Derek Kolstad, Michael Finch y Shay Hatten, lo reconoce y acepta, el hecho de que exista la posibilidad de que, por el éxito económico de este capítulo 4 se produzca un John Wick capítulo 5 aún con el anuncio de Ballerina para el año entrante, o la serie The Continental, nos deja con la pregunta ¿Eso es lo que queremos? ¿Otra cinta de John Wick y no una exploración de ese submundo criminal que ha crecido delante de nuestros ojos pero que aún no hemos explorado del todo?

Ah, el dilema.

Atentamente, el Duende Callejero