La Cenicienta gore

Resulta que, en 1971 se publicó la novela Grendel. La escribió John Gardner y, aunque quizá me equivoque, puede que sea, luego del poema Paradise Lost de John Milton, publicado en 1667, la primera de las narraciones que cuentan una historia conocida pero desde el punto de vista del antagonista.

Porque lo que hace la novela de Gardner es recontar parte del poema épico Beowulf, de autor anónimo, desde el punto de vista del monstruo Grendel.

A partir de esa publicación, tanto en la literatura como en el cine se experimentó con la idea de contar historias desde el punto de vista de otro de los personajes (una nota al respecto: el ya mencionado Beowulf tiene varias narraciones que recuentan la historia desde otros puntos de vista, incluyendo Eaters of the Dead de Michael Crichton, que sirvió como inspiración de la subvalorada cinta: The 13th Warrior).

Digo todo lo anterior pues ejemplo sería la cinta Den Stygge Stesøsteren o La Hermanastra Fea (2025; Noruega, Dinamarca, Suiza, Polonia y Rumanía), debut como guionista y directora de la noruega Emilie Blichfeldt.

Porque, sin dar crédito, lo que cuenta esta cinta es la historia de Cenicienta pero no desde el punto de vista de la protagonista de siempre, sino de una de las hermanas (en este caso, hermanastra). Y lo curioso es que al dejarse llevar por la truculencia de un relato en el que lo que se debate es hasta dónde se puede llegar con tal de obtener belleza física capaz de deslumbrar a todo mundo, lo que hizo Blichfeldt fue hacer, quizá, la adaptación más fiel al relato de los hermanos Grimm, que se basó en un cuento de Gianbattista Basile.

La reciente viuda, Rebekka (Ane Dahl Torp), llega al reino buscando mejorar su vida mediante una boda arreglada. Pero Rebekka no viene sola, la acompañan sus dos hijas: Elvira (Lea Myren) y Alma (Flo Fagerli). Rebekka tenía pensado que iba a casarse con alguien de dinero, Otto (Ralph Carlsson), otro viudo, pero es en su noche de bodas que descubre que ha sido engañada y resulta que su ahora difunto esposo, que muere vomitando sangre, estaba en una peor situación económica que ella. Y lo único que le deja a Rebekka es una bella hijastra, Agnes (Thea Sofie Loch Naess), que a todas luces es la Cenicienta de esta historia, aunque para nada es la doncella que conocemos de otras adaptaciones. Ah, y también le deja su cuerpo, que comenzará a pudrirse a los días.

Febekka no tarda en enterarse que al frívolo Príncipe Julian (Isac Calmroth) le harán una fiesta para que conozca y escoja a la que será su futura esposa. Así que decide enviar a Elvira para que sea la que se robe el corazón. Pero, resulta que la hermanastra fea del título es Elvira. Así que Rebekka la somete a unas correcciones estéticas en su cuerpo que harán las delicias de todo aquel aficionado al llamado body-horror.

Así, La Hermanastra Fea de Emilie Blichfeldt nos presenta lo que sería una versión de la Cenicienta gore y de paso nos recuerda que la razón por la que se solían contar cuentos como éste, o Caperucita Roja y un largo etcétera, era porque gracias a ellos los mayores advertían a las generaciones más jóvenes sobre las temibles consecuencias que traía el no hacer lo que se les pedía o a lo que se exponían por dejarse llevar por sus placeres y sus obsesiones.

Y en esos relatos, los originales, hay de todo: incesto, canibalismo, masacres, amputaciones, parricidios, y tantas cosas más. Que gente como Walt Disney se sirvieran de ellos para amasar su fortuna (principalmente porque eran parte muchos eran parte folclore y no había que pagar por los derechos), no los salva de que existan artistas como Emilie Blichfeldt deseosos de recontar estas historias no solo desde otros puntos de vista, sino acercarlas a lo que fueron originalmente.

Y qué mejor que lo haga dándole carta abierta al departamento de efectos especiales y maquillaje para que nos dejen ver escenas e imágenes que difícilmente olvidaremos.

Como reza el meme que suelen poner por ahí:

Atentamente, el Duende Callejero

Agustín Galván

Estás en el blog: filias y fobias de @duendecallejero. Inicié escribiendo sobre mis gustos y disgustos en materia de cine y literatura en algún momento del 2003. Solo que entonces fue en otro lugar, en otro espacio (ahora fallecido). La versión que ahora vistas es nueva (aunque ya tiene sus años). Gracias por la visita y si te apetece, deja tu comentario.